
Lo ocurrido el día de ayer en la ciudad de San Cristóbal, durante la venta de los boletos para el partido de la final del fútbol venezolano, no es más que un lamentable episodio del fútbol venezolano. Como es posible que estemos llegando a esos extremos, que tanto hemos criticado a otras naciones donde los hinchas de los equipos desbordan sus bajas pasiones disfrazadas de afición, generando disturbios y muerte arropándose con las cobijas del deporte.
No señores! Esto no lo podemos permitir en nuestro país, se deben castigar a esa partida de desalmados que generan este tipo de acciones, por demás condenables.
Este episodio debe servir a los dirigentes y gobernantes para que no subestimen las previsiones en cuanto a seguridad, parte de lo ocurrido es de su responsabilidad, por no haber estimado adecuadamente la cantidad de efectivos de seguridad necesarios en estos casos y para los aficionados, debe servir para que se organicen y al verificar fallas en seguridad y orden, llamen o informen a los entes encargados y si estos no los atienden, se lo digan a los medios de comunicación para que divulguen este tipo de desviaciones que atentan contra la seguridad de los ciudadanos.
Un punto muy negativo para los organizadores en el Táchira, definitivamente un mal ejemplo para el mundo.
R. León
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